La Constitución de la Asociación Armera
En el año 1967 sesenta y cinco empresas fabricantes de armas de fuego cortas y largas deciden agruparse en torno a una gran confederación sectorial que pronto incluiría también a fabricantes de cartuchería. En 1978 estos últimos pasan a formar parte de la Asociación con derecho a voto.
La Asociación Armera es en realidad sucesora de una agrupación anterior, la Cámara Oficial Armera, fundada en 1915 con el objetivo de financiar la construcción y mantenimiento del Banco de Pruebas de Armas Portátiles de Eibar.
Los fundadores de la Asociación Armera, que en el momento generaban un empleo directo de 3.000 trabajadores y uno indirecto de 2.000 autónomos, deciden hacer un frente común para la resolución de los severos problemas que acucian al sector armero: necesidad de fijar precios mínimos a la exportación, la continua devaluación de la peseta, las demandas millonarias de responsabilidad civil en EEUU, la formación de trabajadores, la necesaria normalización de piecerío, normativas cada vez más restrictivas sobre armas, problemas de calidad de los aceros de los cañones, la abultada morosidad, etc.
La sede se establece en la Plaza de Unzaga de Eibar.
Empresas Fundadoras
Firman las primeras escrituras de constitución de la Asociación Armera las siguientes empresas: Aguirre y Aranzabal S.R.C., Martín Amuategui, Francisco Anitua, Hermanos Aramberri S.R.C., Javier Arana Alberdi, Gaspar Arizaga, Armas Ego, Armas El Corzo, Armas Garbi, Armas Ilja, Armas Marixa, Armería Parkemi, Luis Arrizabalaga, Pedro Arrizabalaga, Ayra Durex, Juan Antonio Belategui, Eugenio Bilbatua, Comercial Vasco Armera, Crucelegui Hermanos S.R.C., C. y T. Bascaran, Jose María Chopitea, Pedro Gorosabel, Hijos de F. Arizaga, Hijos de V. Aramberri y Cía. S.R.C., Hijo de J. Muguruza, Antonio Ibeas Rosuero, Laurona Armas S.A., Antonio Madariaga Urquidi, Manufacturas JCM-J.C.M. suc., Antonio Marcos Ralea, Mendi S.C.I., Norberto Arizmendi, S.A., Adolfo Sarasqueta, Star-Bonifacio Echevarria S.A., Suc. de E. Guisasola, Suc. de Viuda e Hijos de J. Fernandez, Trust Eibarrés, Martín Ugarteburu, Ignacio Ugartechea, Unión Armera S.L., José Urigüen, Victor Sarasqueta S.A., Vda. e Hijos de J.J. Sarasqueta, Zamacola Hermanos S.R.C., Juan Zubiaurre Arrizabalaga, Ignacio Zubillaga, Armas Gib Máximo Bolinaga, Zabala Hermanos S.R.C., Armas Erbi S.C.I., Armas Urbiola, Pedro Arosa Aguirre, Manufacturas Arrieta, Francisco Sarriugarte, Felix Sarasqueta y Cía. S.A., Miguel Larrañaga, Suc. de Eusebio Arizaga S.R.C., Industrias Danok, Astra Unceta y Cía. S.A., Carrero y Astelarra S.L., G. Zabala y Cía. S.A., Ascensio Zabala, Garate y Mendibe S.A., Hijos de Orbea S.A., Llama-Gabilondo y Cía. S.A., Unión Explosivos Rio Tinto S.A.
Los estatutos se diseñan de manera que en el Consejo Directivo estén representados por igual fabricantes de armas corta y larga y las presidencias y vicepresidencias se alternan entre representantes de estos dos subsectores. Así mismo se garantiza la representación de todo tipo de empresas independientemente de su tamaño evitando posiciones hegemónicas de los grandes fabricantes.
Las primeras juntas directivas son también ejecutivas, sus componentes se reúnen semanalmente y se dividen las tareas. En 1972 se profesionaliza la gestión con la contratación del primer gerente y personal administrativo.
Años después, y tras varias profundas crisis e intentos fallidos de reestructuración que llevan al cierre de numerosas fábricas, la Asociación Armera, ante el peligro de desaparición, decide reorganizarse y modificar sus estatutos para pasar a dar cabida también a fabricantes e importadores de productos complementarios para la práctica de la caza y el tiro deportivo como ropa, calzado, cuchillería, platos para el tiro, etc.
Los Precios Mínimos
En 1968 el sector se reúne en torno a la Asociación Armera para pactar los precios mínimos que se han de fijar a la exportación. En este momento se fija un precio mínimo de 44$ para la escopeta de media pletina y 45$ para la de pletina entera.
En años sucesivos los precios se fijarían por modelos con una división en diez modelos diferentes y unos precios que oscilaban entre las 1.475 pesetas para el más básico y las 7.790 para el superior.
Los incrementos anuales de estos precios mínimos oscilaban entre el 15 y 20% anuales.
El cumplimiento de estos precios mínimos era garantizado por la Delegación de Gobierno a través del Departamento de Aduanas. Las exportaciones de armas estaban sometidas a autorización mediante licencia de exportación y su concesión estaba condicionada al cumplimiento de estos precios mínimos. El Delegado del Gobierno acudía a las Asambleas Generales de la Asociación Armera para dar fe de su fijación y posterior cumplimiento.
Sin embargo, el establecimiento de precios mínimos a la exportación es fuente de continuo conflicto. Cuestiones como el incremento galopante de los pagos a la Seguridad Social, las reivindicaciones laborales por el aumento de salarios, el aumento del coste de las materias primas, la devaluación del dólar, la devaluación de las monedas de los países competidores de España (Italia, Brasil...) hacían imposible el mantenimiento de los precios mínimos pactados durante todo un año y provocaban la celebración de continuas asambleas extraordinarias y reuniones con el Ministerio de Industria para dar una solución al problema.
Se empiezan a detectar por lo tanto graves problemas en las posibilidades de venta al no poder repercutir las constantes subidas de costes en el precio final y comienzan las reuniones de la Asociación Armera con los proveedores.
En el año 74 se arranca el compromiso de los culateros de congelar los precios, los cañonistas también, salvo lo que incida el aumento salarial por encima de las 1.000 pesetas. Los mecanizadores de báscula, tras anunciar una subida de entre el 8,8 y 9% se comprometen a mantener los precios durante todo el año. Los mecanizadores de cañón, sin embargo, aplican subidas del 12%.
Sin embargo, el sistema de precios mínimos empieza a hacer aguas, vender exclusivamente por precio empieza a no funcionar, se hace necesario abordar el problema de la calidad, empezar a estudiar mercados en serio y lanzarse a organizar canales de comercialización propios que agranden el margen de rentabilidad de las empresas.
El Delegado de Comercio, Sr. Coloma, advertía en el Asamblea General de la Asociación Armera celebrada en 1975 lo siguiente: "estamos en la época de la desaparición de los precios mínimos, la Administración no puede estar para controlar el cumplimiento de precios mínimos entre industriales con un mínimo sentido comercial. Los costes de fabricación de una escopeta se han de repercutir en el precio final, eso se da por supuesto".
Por otra parte se denuncia en una Asamblea General que algunos fabricantes hacen un uso indebido de los precios mínimos incorporando acabados y equipamiento a las escopetas que hacen incrementar su valor pero, sin embargo, vendiéndolas al precio mínimo para conseguir pedidos más fácilmente.
Los precios mínimos, argumentan los denunciantes, deberían ser la escala mínima de rentabilidad, debería ser casi un precio de liquidación en un caso excepcional y no la regla general. Un fabricante debería saber cuáles son sus márgenes de rentabilidad siendo los precios mínimos una referencia para fijar unas condiciones especialísimas de venta y para modelos determinados.
Mercado Nacional
En cuanto a los precios mínimos nacionales el panorama es aún más desolador. El criterio que se sigue para su fijación es el de utilizar los precios mínimos a la exportación agregando el 12% de la desgravación fiscal y los impuestos de lujo que rijan en cada momento.
La importación en España de armas extranjeras estuvo durante muchos años contingentada, las licencias de importación de armas se concedían con cuentagotas y para muy escasas unidades, el mercado nacional de armas estuvo durante muchos años copado por los fabricantes nacionales los cuales no supieron aprovechar esta ventaja.
A finales de los 70 el problema de los precios en el mercado nacional se acrecienta ya que se pierde el mercado americano y algunas empresas colocan sus excesos de fabricación en España a bajos precios frustrando las ventas del resto de fabricantes. El mercado nacional tienen una capacidad de compra que se ve rebasada, algunos armeros empiezan a convertirse en pequeños almacenistas y distribuidores comerciando con márgenes ridículos.
Hay fabricantes que venden un 30% por debajo del precio mínimo y esto supone un suicidio colectivo. Muchas empresas ni siquiera tienen estudios de costes de producción que les ayuden a fijar el precio de venta mínimo que garantice una mínima rentabilidad y piden a la Asociación Armera que aborde este estudio.
Tensiones Internacionales
En el año 78 el Presidente de la Cámara Sindical Francesa de Fabricantes de Armas denuncia el incremento constante de las ventas de armas españolas en Francia mientras que no existe reciprocidad con las armas francesas en España por estar las importaciones contingenciadas.
Las exportaciones españolas de escopetas a Francia pasan de 1.500.000 pesetas en 1970 a 144.000.257 en 1975. Sin embargo las importaciones españolas de escopetas francesas no superan en 1975 los 6 millones de pesetas.
La Desgravación Fiscal a la Exportación
Tras varias rondas de negociaciones en 1972 el sector armero consigue una desgravación fiscal del 12% sobre las cantidades facturadas a la exportación.
Las negociaciones por el incremento de este porcentaje serán el caballo de batalla de años sucesivos y objeto de múltiples reuniones entre fabricantes en el seno de la Asociación Armera.
Cuando, en 1976, la empresa nacional Santa Bárbara, fabricante de rifles de cerrojo tipo máuser y avancargas y perteneciente al I.N.I. se incorpora a la Asociación Armera se aborda un intento de reordenación del sector armero aprovechando el importante peso específico en cifras de esta empresa.
Sin embargo la adhesión a la desgravación fiscal es voluntaria y en el año 1975 no fue posible su tramitación ya que la Asociación Armera fue incapaz de obtener un 80% de adhesión entre las empresas.
Algunos de los grandes fabricantes se habían opuesto a ella en la errónea creencia de que en situaciones económicas difíciles ellos estaban más preparados para subsistir eliminando así parte de su competencia.
La Asociación Armera nunca pidió responsabilidades a las empresas que no se adhirieron, en perjuicio propio y de las demás por evitar divisiones internas que hubieran debilitado la Asociación.
El Banco de Pruebas
Los fabricantes de armas españoles se ven en la necesidad de dotar a sus armas de un marchamo de calidad reconocido en Europa e instan al Gobierno español a suscribir el Convenio para el Reconocimiento Recíproco de los Punzones de Prueba de Armas de Fuego Portátiles (Convenio CIP).
A partir de la firma de este Convenio Internacional se promulga en 1915 la Ley de Creación de los Bancos de Pruebas y, a partir de este momento, no podrán venderse en España ni exportarse al extranjero armas que no hayan superado una prueba obligatoria en un Banco de Pruebas.
Boletín Oficial del Estado (1915)
Don Alfonso XIII, por la gracia de Dios y la Constitución, Rey de España:
A todos los que la presente vieren y entendieren, sabed: que las Cortes han decretado y Nós sancionado lo siguiente:
El Ministro de la Guerra procederá con urgencia a crear Bancos de Pruebas de armas portátiles de fuego y sus municiones, como existen en el extranjero, y que serán dirigidos por los Jefes y Oficiales de Artillería que se designen y tendrán el fin de garantizar la seguridad en el uso de dichas armas y mantener el crédito de sus fábricas.
Los Bancos se crearían en Eibar y Oviedo para los fabricantes de la región de las Provincias Vascongadas el primero y la de Santander y Asturias el segundo.
Los fabricantes de la región en que se establezcan los mencionados Bancos se comprometerían a instalarlos por su cuenta y a sostener todos los gastos que origine su funcionamiento, tanto de personal como de material, sin que se graven en nada los presupuestos del Estado, de las Provincias y de los Municipios.
Solamente se constituiría el Banco de Pruebas de Eibar, en la Plaza de Unzaga, con una sucursal del mismo en La Maestranza de Artillería de Barcelona que tendría por misión efectuar las pruebas y marcar las armas fabricadas en aquella población.
Los fabricantes que había en esa fecha constituyeron la Cámara Oficial Armera con el propósito de establecer un fondo común para la construcción del Banco de Pruebas de armas portátiles y sus municiones de Éibar y para dotarle de medios técnicos y proveer a su sostenimiento.
En 1998 el Banco de Pruebas de Eibar se trasladaría a su ubicación actual en el Polígono Azitain de la misma población.
Planes de Formación
El reclutamiento de trabajadores especializados en la fabricación de escopetas ha constituído siempre un problema para la industria armera y eran continuas las denuncias interpuestas ante la Asociación Armera por el "robo" de especialistas entre empresas.
Para dar solución a este problema en 1970 se pone en marcha el primer curso de formación de armería en la Escuela de Armería de Eibar con 25 aprendices. Se incluye en el nomenclátor de la Formación Intensiva Profesional (F.I.P.) la especialidad de maestro armero y el curso es financiado en su totalidad por el Ministerio de Trabajo.
La duración del curso es de dos años y se centra en el estudio de la fabricación de báscula y ajuste.
Sin embargo, al término del primer curso la Escuela de Armería comunica su imposibilidad de continuar con los cursos por falta de financiación.
No sería hasta el año 1999 que el sector demanda ayuda institucional para abordar el problema de la formación, no parece justo que otros sectores de la industria dispongan de especialistas formados en escuelas profesionales con cargo a presupuestos generales del Estado y el sector armero tenga que acarrear con la formación de sus operarios.
El INEM y el Ayuntamiento de Eibar a través de su Escuela Taller se hacen eco del problema y financian la puesta en marcha de los planes formativos. Se elaboran los programas, que se centran en las tres especialidades de báscula, culata y grabado, se contrata al profesorado, se selecciona al alumnado y se adquieren los materiales necesarios.
Bajo las modalidades de curso "Taller de Empleo" y curso "Escuela Taller" se organizarían seis planes de formación de dos años de duración cada uno por el que pasarían decenas de alumnos que se incorporarían posteriormente a las empresas.
Los recientes recortes de gasto público provocarían la retirada de todo apoyo a la formación para la escopeta siendo esta asumida desde ese momento hasta la actualidad por las propias empresas.
Apertura de Mercados Internacionales
La necesidad de ampliar mercados donde colocar la creciente producción de armas ha sido siempre una constante en el sector armero y la organización de misiones comerciales y participación en ferias internacionales una de las actividades más demandadas por los fabricantes.
En las primeras misiones comerciales que la Asociación Armera organizó viajaban siempre varios representantes de la Junta Directiva junto con el Presidente de Aguimex. Los viajes duraban en torno a un mes y se recorrían varios países recabando información de los mercados, listados de compradores, productos más demandados, etc.
Ferias Internacionales
La asistencia a ferias internacionales ha sido también una constante, en un principio las empresas ocupaban un stand conjunto y posteriormente stands individuales. La Asociación edita un catálogo de empresas y productos y distribuye miles de ejemplares del mismo por todo el mundo.
Es habitual la presencia en las Ferias Internacionales de El Salvador y Ecuador.
En EEUU la Asociación Armera está siempre presente en la Feria NSGA que se celebra normalmente en Houston y en Chicago. Estas ferias desaparecerían para dar paso a la Shot Show, en la actualidad feria referente en el mercado de las armas en EEUU y que se celebra por primera vez en 1980 en San Francisco.
A nivel europeo la Asociación Armera participa en la primera edición de la Exposition Europee de la Chasse et du Tir que se celebra en 1972 en el Hotel Meridien de Paris. Esta feria será durante muchos años el referente de las armas en Europa y se celebrará en diversas ciudades europeas: Bruselas, Londres, Roma, Madrid, Milán, Copenague...
A finales de los 70 esta feria va decayendo hasta desaparecer debido a la oposición que encuentra por parte de sus expositores por sus elevados precios. Durante algunos años convive con la IWA de Alemania, que se celebra por primera vez en 1976.
Resultados
Todas estas acciones de prospección de mercados pronto comienzan a dar sus frutos y para el año 1977 el porcentaje de exportaciones del sector armero con respecto a la facturación total era ya del 40% y ha ido aumentando hasta situarse en la actualidad en el 90%.
Los principales países destino eran en los años 70 en orden de importancia los siguientes: Reino Unido, Francia, Italia, EEUU, Alemania, Dinamarca, Egipto, Bélgica y Surafrica.
A principios de los 80 se incrementan las exportaciones a países suramericanos: Chile, Argentina, Venezuela, Perú, Ecuador, Bolivia, Colombia.
Alianzas en Europa
Los fabricantes españoles reunidos en torno a la Asociación Armera pronto ven la necesidad de constituir alianzas con otros fabricantes europeos para la defensa de sus intereses comunes y, tras varias reuniones del entonces Presidente de la Asociación en Bruselas con otros representantes de asociaciones europeas de fabricantes de armas, se crea la CEFAC (Comité Europeo de Fabricantes de Armas).
La CEFAC cambia su nombre a IEACS (Institut Européen des armes de Chasse et de Sport), aprueba sus estatutos y los registra en Bruselas en 1977. A partir de este momento adquiere personalidad jurídica y pasa a representar al sector armero europeo ante los organismos internacionales.
Reflejo de esa constante mirada del sector armero español hacia los mercados internacionales es la paradójica situación que se dio durante años de que una asociación de empresarios españoles (la Asociación Armera) presidía una organización perteneciente a la Unión Europea (la CEFAC) cuando España ni siquiera formaba parte del mercado común.
La Calidad
A mediados de los 70 empiezan a aparecer problemas de calidad entre las armas de fabricación española, se producen deformaciones en los cañones, reventones de armas y empiezan a generarse graves problemas de responsabilidad para los fabricantes.
Estos problemas de calidad afectan muy negativamente a la imagen de la escopeta española y reduce competitividad con respecto al producto procedente de países como Rusia, Brasil o Italia.
Los problemas de calidad tienen especial gravedad cuando los accidentes suceden en países como EEUU y Australia donde las demandas de responsabilidad civil están al orden del día y las reclamaciones son millonarias. Es urgente resolver el problema.
La Junta Directiva de la Asociación Armera pide al Banco de Pruebas la creación de una comisión de investigación que analice las causas pero, ante la falta de colaboración del Banco de Pruebas, la Junta decide conformar una comisión investigadora con fabricantes y especialistas de la Escuela de Armería.
El problema apunta a que la utilización por los canonistas de determinados materiales que facilitan el proceso de fabricación de cañones y su mecanizado producen, sin embargo, consecuencias inesperadas en las armas durante el disparo.
La comisión técnica nombrada al efecto concluiría su estudio con la determinación de las aleaciones recomendadas en la fabricación de los cañones dando así solución al problema.
Homologación de Cartuchos
Sin embargo, la comisión técnica apunta también un asunto nunca tratado anteriormente cual es la "homologación de cartuchos".
En este momento ni la legislación CIP ni la normativa española preveían tal homologación y, sin embargo, los fabricantes españoles de armas apuntan esta necesidad.
Años después la Comisión Internacional para la Prueba se haría cargo de la necesidad que estandarizar medidas y presiones en los cartuchos y entraría en vigor la normativa sobre homologación de cartuchos.
La Cada Vez Más Restrictiva Legislación sobre Armas
La cada vez más restrictiva legislación sobre armas es otra de las constantes dificultades de la Asociación Armera. En 1972 el Ministerio del Interior comienza a endurecer las medidas de seguridad en las fábricas obligando a realizar obras en las mismas y sólo dos años después modifica nuevamente los dispositivos de seguridad e impone la obligatoriedad de contar con vigilantes de seguridad permanentes en fábricas de arma corta, rifle y cartuchos.
Nuevamente en 1981 se reforma el Reglamento de Armas y el tratamiento cada vez más restrictivo sobre las armas genera graves problemas a la industria armera y más en un momento de profunda recesión como el que se vive.
El Presidente de la Asociación Armera denuncia, ante los Ministerios de Interior e Industria, que este nuevo reglamento se basa más en una filosofía restrictiva respecto a la tenencia y circulación de armas deportivas que en una posición de equilibrio entre el necesario control y seguridad sobre las armas y la agilidad que el comercio y la industria armera precisan para mantenerse como tales y coloca a la industria armera española en una situación de grave desventaja con respecto a los competidores internacionales.
Los usuarios, cazadores y tiradores, ven progresivamente menguados sus derechos y en noviembre de 1985 se publica el Real Decreto nº 2283 que regula las aptitudes psicofísicas que deben reunir los individuos que quieran obtener el permiso de armas agravando los problemas del sector ya que la concesión de permisos de armas disminuye un 46%.
Por otra parte el recurrente problema de las subastas de armas que la Guardia Civil celebra va en aumento y para 1985 el número de armas que la Guardia Civil subasta supera ya a las que la industria fabrica. El Estado se convierte en la mayor armería de España compitiendo en el mercado con fabricantes, mayoristas y armerías con armas provenientes de incautaciones y de cazadores que las entregan en las Comandancias. Es una competencia injusta y desleal que ahoga la industria.
En 1993 se modifica nuevamente el Reglamento de Armas y la legislación sobre armas sufre una nueva vuelta de tuerca, se endurecen las medidas de seguridad en el transporte llegándose a paralizar durante semanas todo suministro a las armerías. La legislación sobre armas deportivas en España es la más restrictiva de Europa, criminaliza a fabricantes y usuarios y asfixia a la industria provocando el cierre de numerosas empresas.
La Reestructuración
En el año 1975, y con una fuerte crisis económica de trasfondo, empiezan a surgir voces que abogan por abordar una serie de cambios estructurales.
Carta del Señor Arana (1975)
"Estimo que la coyuntura concreta por la que están pasando la mayoría de nuestras empresas de nuestro sector reúne las características propias de una profunda crisis."
"La situación es francamente difícil y ha empezado a cundir el pánico ya que todos sabemos que el índice de capitalización de nuestras empresas es muy bajo por lo que no existen reservas acumuladas para hacer frente a un periodo prolongado de acumulación de stocks."
"Es necesario estudiar la viabilidad de algunas alternativas: Solicitar al Gobierno colaboración en la concesión de créditos especiales a largo plazo. Pedir de nuestros proveedores colaboración en la contención de costos. Orientarse hacia una centralización en la fabricación de culatas, básculas, cañones, etc. Programar una fuerte campaña publicitaria a nivel mundial en torno a revalorizar nuestra escopeta."
Evolución de la Producción por Tipo de Arma
El Proceso de Reestructuración
No será hasta 1980 cuando en Asamblea General de la Asociación Armera se ponga de manifiesto la urgente necesidad de reestructuración del sector.
En 1981 se inicia la reestructuración del sector. Se dirije una encuesta a todas las empresas asociadas y, de las 60, 41 mostraron su interés en entrar en el proyecto.
El Gobierno Vasco a través del Consejero de Industria Sr García Egocheaga confirma su intención de colaborar en el proyecto para lo cual, se compromete a subvencionar un 90% del coste del estudio preliminar.
Diagnóstico del Sector
Como punto de partida se encarga un estudio a la empresa SOFEMASA para analizar el estado del sector. Las conclusiones preliminares del estudio sectorial ofrecen el siguiente panorama nada halagüeño:
1. Pérdida de Volumen de Ventas
2. Pérdida de Posiciones Exportadoras
3. Clasificación de Empresas Asociadas
Líneas de Actuación Propuestas
Las líneas de actuación propuestas incluían:
1. Redimensionamiento de las empresas: Se han de ajustar a una dimensiones mínimas que intenten rentabilizarlas. Esto supone la fusión e integración de muchas de ellas. En el subsector de la escopeta deberían quedar 4 o 5 empresas.
2. Innovación tecnológica: Acometer nuevas inversiones que permitan incorporar medios técnicos más avanzados cuya rentabilidad exigirá un volumen de producciones mínimo.
3. Desarrollo de producto: Hay que empezar a crear, inventar, lanzar nuevos tipos de armas y de productos que permitan desarrollar al máximo el mercado subsistente en torno al tiro y a la caza.
4. Reajuste de plantillas: Derivado de la desaparición de algunas empresas y el redimensionamiento de otras.
5. Nuevas políticas comerciales: Planteamiento de redes comerciales propias o controladas por el propio sector en el exterior.
UFA y Soresko
Se acuerda la creación de una sociedad conjunta destinada a conducir y desarrollar el proceso de reestructuración, inicialmente de empresas fabricantes de escopetas y de carabinas de aire comprimido. La sociedad adopta la forma de Sociedad Anónima y recibe el nombre de UFA (Unión de Fabricantes Armeros). Posteriormente cambiaría de nombre a Soresko.
De las empresas de escopetas y aire comprimido, deciden su adhesión cuarenta y una.
Las inversiones, sin tener en cuenta los inmuebles, ascenderían a 500 millones de pesetas: 350 millones en tecnología y 150 en investigación y comercial.
Sin embargo pronto surgen controversias entre algunas de las empresas que en un principio entran en el proyecto de reestructuración. Algunas empresas significativas del sector, como es el caso de Aguirre y Aranzabal, S.A., Ignacio Ugartechea, Lanber Armas, S.A., Laurona, S.A. y Benelli se mantienen al margen del proceso.
El proyecto de reestructuración no parece realista y algunas empresas deciden desvincularse del mismo.
Para finales de 1984 la nueva planta, situada en Iciar, ya está en funcionamiento. Dos años después cerraría y comenzaría su liquidación.
Momento Actual
A partir de los años 90 hasta el momento actual la fotografía que muestra la industria armera es muy diferente a la que mostraba en décadas anteriores.
Los grandes volúmenes de fabricación se ven reducidos, se busca la especialización y la excelencia en la calidad.
Si bien el objetivo de la fusión de empresas pretendida en el proceso de reestructuración fue un fracaso, el reto de la reorganización del sector fue un éxito. Desaparecieron aquellas empresas que habían dejado de ser competitivas para dar paso a un nuevo panorama con una industria armera moderna, con un alto grado de especialización y una gama de productos acomodados a la nueva demanda.
En el 2007 se inaugura el Museo de la Industria Armera en Eibar para recoger una muestra de lo que fue el sector armero en la comarca, lo que representó en la economía y en el sentir de su gente.
A principios del siglo XXI la industria armera ya aparece renovada, ha incorporado a sus procesos de fabricación las últimas tecnologías, se ha adaptado a las nuevas exigencias del mercado, desarrolla nuevos productos y obtiene reconocimiento a nivel mundial.
En un mundo en transformación en que los centros de producción migran a países de mano de obra barata, la industria armera ha sido capaz mantener la manufactura eibarresa y exportarla a los cinco continentes.
Así, de la mano del propio sector, la Asociación Armera se reinventa y da entrada a nuevos subsectores ligados a la caza y el tiro deportivo aprovechando sinergias entre empresas.
El Sector Actual
Las empresas fabricantes de escopeta se han especializado en paralela y rifle de alga gama, recogiendo el testigo de la tradición conjugando en equilibrio la artesanía y perfección en los acabados con los últimos avances de la técnica. Fabrican armas de lujo muy demandadas en los mercados internacionales.
El subsector de la avancarga se ha posicionado a la cabeza a nivel mundial y ha diversificado la producción hacia el rifle de precisión y la fabricación de cañones.
Los fabricantes de cartuchería de caza se reestructuraron, modernizaron sus instalaciones e hicieron de la calidad una prioridad, convirtiéndose en un referente a nivel mundial con unos niveles de exportación que superan el 90%.
Los fabricantes de carabinas de aire comprimido han perfeccionado su producto, la importancia del éxito radica en la calidad de los cañones y en la capacidad de innovación continua del producto.
Se incorporan a la Asociación Armera distribuidores de armas y equipamiento de las marcas más prestigiosas a nivel internacional, fabricantes de cuchillería, ropa, calzado y platos para la práctica del tiro.
La industria crea e innova y se adentra en las nuevas tecnologías aplicadas a las armas, la electrónica como componente de las armas, polímeros especiales se incorporan a la cartuchería. En definitiva, la industria armera del siglo XXI es moderna y en continua adaptación a un escenario también en transformación.